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El Montpellier «goloso»

El terruño de Montpellier está lleno de productos, de excelentes vinos, de muy buenos restaurantes y de pequeños mercados de productores en los cuales sería una locura no ir. La Oficina de turismo de Montpellier le invita a ir al mercado en los puestos de por aquí…


Abierto todos los días de lunes a sábado de 7 a 20h y el domingo de 7 a 13h30, el mercado cubierto Castellanes contiene unos treinta comerciantes y productores, en el Ecusson.


Con la lista en el bolsillo, y la cesta bajo el brazo, salimos a hacer los mandados por diferentes lugares de la metrópoli. Aquí la tentación está presente por todas partes: mercados, artesanos, buenas mesas…

Es difícil no ceder a las delicias que disponen sobre sus puestos cada mañana los productores y vendedores en Montpellier y en los pueblos alrededores.

Primera etapa: el mercado cubierto Castellanes (foto). Aquí, huele a pan caliente, a carne fresca y a romero. A las primeras horas del día, esto abunda por todas partes. " Tenemos personas acostumbradas, que vienen cada día, y que prefieren comprar aquí que en los supermercados, cuenta una tendera de ultramarinos. Y luego ¡tenemos gente de paso, turistas, que adoran el ambiente que hay aquí!"

En el bar del mercado, un hombre que lee su periódico como cada día se toma un café. A unos metros de ahí, una señora pregunta por la dorada del día, un vendedor de frutas y verduras alaba los méritos de su pomelo, y un carnicero lucha con una pierna de cordero.

«Hay unos olores increíbles por aquí, explica Odette, una acostumbrada, que pasea su pequeña bolsa de ruletas. Es un pequeño paraíso dentro de la ciudad. "

Un pollo de corral, tomates y ajo fresco comprado, salimos a pasear por las calles de la metrópoli.

Cada día, hay un mercado por descubrir en los pueblos a los alrededores. Cada uno tiene su especialidad, sus características… ¡y sus caras locales!

En Castries (cada viernes por la mañana), en Baillargues (los martes y los viernes por la mañana), en Crès (cada miércoles por la mañana) o en Castelnau-le-Lez (los martes y sábados por la mañana), se oye gritar por todas partes.

Alrededor del lenguado del día, nos contamos la pequeña historia que hace el alma del pueblo, el último cotilleo de fulanito, y compartimos recetas. « No se necesita radio local, lo sabemos todo acerca de todos cuando venimos de compras aquí » nos dice sonriendo un vendedor." Hay una atmósfera increíble en los mercados, sigue diciendo su vecino quesero. ¡Nos paseamos entre los puestos, sentimos todos estos olores, esto da ideas de recetas, y sobre todo, dan ganas de sentarse a la mesa! "


En la metrópoli, ponemos los productos en valor: la Fiesta de las viñas, en noviembre en Montpellier, la Fiesta de la trufa, en enero en Saint-Géniès-des-Mourgues, la Fiesta del tomate, en septiembre en Clapiers, la Fiesta de la oliva, en octubre en Pignan o la Fiesta de la miel, en octubre en Cournonsec...

Sobre estos mercados que no son como los otros, vamos lejos, muy lejos, en el descubrimiento de los productos que hacen la notoriedad culinaria de la región. ¿Sabía por ejemplo que había miles diversidades de tomates y una centena de variedades de aceitunas? ¿Y sabía que el cochino era el mejor amigo del hombre para descubrir buenas trufas?

Aquel día (foto.), en Saint-Géniès-des-Mourgues, los ojos de decenas de niños son totalmente abiertos mirando a un dueño buscador de trufas hacer aspirar la tierra a una cerda enorme... De repente, el animal empuja una piedra negra con su hocico: es una trufa.

En el público, la gente aplaude frenéticamente. El hombre al bigote levanta el diamante negro al cielo, como un trofeo. "Es increíble, exclama una chica joven, que ha venido a la fiesta de la trufa en familia. ¿Y esto se come?" Sí, esto se come. Y sobre el mercado que acompaña la fiesta, productores y chefs famosos están allí para demostrarlo.

La ocasión, para la mayoría de los visitadores que no han probado nunca a los sabores del “tuber melanosporum”, de tomarle el gusto.


Seguimos nuestro delicioso camino en la metrópoli, con la lista en el bolsillo. Para acompañar nuestra comida, es imposible no hacer un rodeo por el viñedo de Montpellier

Los viñedos de Clapas forman parte de las botellas más apreciadas en Francia y en el mundo. Anidado en el corazón de la denominación de origen controlada de Languedoc, saboreamos allí tintos deliciosos, blancos dulces o vinos rosados festivos. Cada año, de agosto a octubre, antes de que las botellas acaben sobre nuestras mesas, viñadores y mano de obra estival se atarean sin tregua en las zanjas de nuestros viñedos.

"Es un trabajo difícil, agotador, pero cuando se sabe que uno participa a la conservación de un bien muy precioso, el vino, estamos más bien orgullosos, después de varias semanas de vendimias ", explica Loris, un trabajador temporal de Montpellier que no se pierde ni una temporada.

"Es verdad cada año es un pequeño orgullo ver sacar las primeras botellas, añade un viñador de la zona ¡Perpetuamos la tradición de nuestros ancianos, y sobre todo, tratamos de complacer a los que los  saborean!

Y para los que quieren conocer toda la creación de un vino, muchas bodegas  y campos vitícolas proponen visitas guiadas instructivas, para saber cómo, de un racimo, surge un gran vino. " Dar un paseo en una bodega o en un viñedo, es bastante grandioso, nos confía Guy, aficionado de turismo enológico. Hay una cierta serenidad en estos lugares cargados de  historia... ¡Y a los viñadores siempre les encanta acogernos, al igual que una estrella de rock recibe a un fan en su  camerino!

Es decidido, para nuestra cena de esta noche, elegimos un vino blanco dulce para el  aperitivo. Y un tinto de carácter para acompañar la carne.

Montpellier también es una etapa indispensable para los aficionados de gastronomía.

La Reserve Rimbaud de Charles Fontès, la Maison de la Lozère de Eric Cellier figuran entre las direcciones más buscadas  en la capital del Herault.

En las pequeñas calles del casco antiguo y en los pueblos a los alrededores, la metrópoli está llena de buenas mesas que hay que descubrir con los ojos cerrados y la boca bien abierta.

La reputación de la dieta mediterránea  y de los productos de nuestra tierra es comparable a un festival culinario : "Toqués d'Oc"

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