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Montpellier, a 15 minutos del Mediterráneo

EN RESUMEN

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En 1943, el cantante de Narbonne Charles Trénet escribió en honor al mar, durante un viaje en tren que le llevaba de Montpellier a Perpiñán...


A quince minutos de Montpellier, en Palavas-les-flots, Carnon, Villeneuve-lès-Maguelone o La Grande-Motte, son miles y miles de turistas y de gente del Herault que vienen para refrescarse. Varias décadas más tarde, miles de postales y de cartas de vacaciones parten del mar para ir a todas partes del mundo. Hemos encontrado una en un cajón.

"Querida mamá, querido papá.

¡Me lo estoy pasando bien de vacaciones en Montpellier, en casa del abuelo y de la abuela! Todos los días, con Aude, mi vecina, nos vamos a tomar el sol a playas diferentes: fuimos a bañarnos en el Mediterráneo en Villeneuve-Les-Maguelone, en Carnon, y luego en La Grande-Motte. Y mañana, iremos a tomarnos un helado al puerto de Palavas-les-Flots.

¡Sabes mama, me encantan los helados del supermercado, pero los que nos comemos en el Glacier Catalán, son buenísimos! Es una casa familiar, clasificada entre los mejores establecimientos de Francia, que sirve cucuruchos helados caseros... ¡Y para los sabores, hay una elección alucinante!

 ¿Un helado al mojito, ya probaste uno papá?"

"Ningún problema, la playa, está a quince minutos de Montpellier. Nos llevamos la comida, y pasamos el día en la playa. Aquí, hay espacio para todo el mundo: en el departamento del Hérault, hay 87 km de playa, me dijo el abuelo. ¡Y te aseguro que no solo hacemos castillos de arena! Con Aude, hicimos banana: ¡es una boya amarilla, remolcada por un barco, qué te hace ir sobre el agua a una velocidad loca! Se cayó mucho. Bueno, yo también. Pero menos. El abuelo, hasta hizo paddle, en Palavas: ¡de pie sobre una tabla de surf, sin caerse! ¡Es fuerte el abuelo!"

« ¡Mamá! ¡Papá! No tenemos tiempo de aburrirnos durante estas vacaciones. Mañana, iniciación al buceo en Carnon. ¡El monitor me prometió que vería hipocampos! Espero ver restos. Si ocurre, os traigo el tesoro, lo prometo. Sino, los peces, los vimos de muy muy cerca al acuario Mare Nostrum, en Odysseum, en Montpellier: la abuela me fotografió con una morena, toqué pequeños esturiones, y asistimos a la comida de los tiburones... Y me acerqué a bebés mancos: ¡el más pequeño, Swimmy, es tan bonito! ¿Podemos coger uno, mamá? ¡Se alimentan con peces pequeños, me dijo el cuidador!  Pero ¿seguro estarían tristes en la bañera no?”

«Por la noche, vamos a la feria de atracciones. Carnon, Palavas-les-flots, la Grande-Motte, el Grau-du-Roi ¡Hay muchísimas cerca de Montpellier! Grandes ruedas, toboganes, Palacio de espejos, atracciones sensacionales... ¡Los hicimos todos! ¡Con Aude, nos llevamos buenos sustos en el tren fantasma, pero el abuelo nos consoló… con un algodón enorme! Para darle el gusto a la abuela, fuimos a dar un paseo por el mercado nocturno. ¡Hay muchos! Y para terminar el día, nos tumbamos sobre la arena, y miramos la puesta del sol en el horizonte. A veces, percibimos los fuegos artificiales de los pueblos a los alrededores, en el cielo... Los petardos se reflejan en las gafas del abuelo... Son bonitas, las vacaciones en Montpellier.

Os quiero mamá y papá. Tengo muchas ganas de veros. ¡Aunque me quedaría aquí todo el año! "

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