Place de la Comédie © Place de la Comédie - Ville de Montpellier

Montpellier, bajo la losa, un corazón que late

En resumen

  • .PLACE DE LA COMEDIE
  • .MUSEE FABRE
  • .PEYROU
  • .TRAMWAY
  • .SAINT-ROCH

Desde el inicio de su historia, en 985, la ciudad de Montpellier se desarrolló alrededor del Ecusson, con  epicentro la plaza de la Comédie. Este lugar imprescindible conoció todos los acontecimientos de la ciudad, de los más bellos a los más espectaculares. Hasta tal punto que ciertos habitantes de Montpellier le confieren un alma especial. ¿Y si la Comédie hablara, que nos contaría?



«Soy la plaza de la Comédie. Antaño, me llamaban la plaza del huevo, debido a mi forma ovoide, y los vehículos circulaban alrededor de mí. Hoy, soy el símbolo emblemático de la ciudad, la postal preferida de los turistas, pero también el corazón latente y bullicioso del centro peatonal. Sobre mi teselado amarillo, los montpellerinos se dan cita al pie de la estatua de las Trois-Grâces, y artistas urbanos demuestran sus talentos de mimos, de magos, o también de break-dance.

Viví todos los más grandes momentos de la historia de la ciudad. De la rebelión viñadora en 1907 que, con 600.000 personas, todavía sigue siendo la manifestación más grande de la tercera República, al título de campeón de Francia de fútbol en 2012, que embriagó más de 25.000 hinchas. Sin olvidar la Marche des Diversités, la Gay Pride, que es la segunda de Francia respecto a la afluencia. También vi muchas veces a los corredores del Tour de Francia, así como a los valientes maratonianos lanzarse delante de las terrazas de los cafés.

Sobre mí, pasan los tranvías coloreados, y las ruletas de las maletas de viajeros que llegan de la estación Saint-Roch. La Ópera Comedie y sus frontones neoclásicos me acompañan desde 1888. Con ella, cada mañana, en el momento en el que los primeros rayos de sol vienen para lamer las fachadas haussmanianas de los edificios a los alrededores, estamos atrapados por la belleza que nos rodea. La piedra blanca de Castries, con la que está hecha la inmensa mayoría de los edificios, nos deslumbra por su candor.

Desde mí, se difunde un laberinto de callejones extraordinarios que se llama el Ecusson. Éste tiene comercios originales, restaurantes amenos, pero también numerosos testigos de la rica historia de la ciudad. Así como el pozo de Saint-Roch, escondido en el fondo de la tienda Erbé, en la calle de la Loge.  Como el anfiteatro de anatomía Saint-Côme, donde se efectuaron las primeras disecciones del Hexágono. O todavía el Mikvé, uno de los más antiguos de Europa, que recibía los baños rituales judíos.

Cada día, miles de personas pisan mi suelo. Van al museo Fabre, para admirar allí una de las colecciones más bellas de Europa. O bien a la iglesia Saint-Roch, que rinde homenaje al patrón de los peregrinos y de los animales. Siguiendo un poco su paseo, están recompensados por la dulzura de la plaza de la Canourgue, la frescura de la catedral magistral Saint-Pierre, o todavía por el deslumbrante Arco de Triumfo, que abre sobre la  plaza real del Peyrou.

De todas estas caras, de todos estos lugares y de todas estas historias, y esto a través de las épocas, sólo recuerdo una cosa: Montpellier consta de una diversidad cultural e histórica como en ninguna otra parte. Estoy orgullosa de ser el lugar emblemático de una ciudad tan abierta sobre el mundo... "

Place de la Comédie © Place de la Comédie OT Montpellier F.Binder

Plaza de la Comédie

Transportes: por todas partes, todo el tiempo


Cada mañana, el ritual es inmutable. Catherine vive en Saint-Gély-du-Fesc, en el Norte de Montpellier. Por la mañana, después de un desayuno copioso, esta empleada municipal deja su coche al aparcamiento TaM de la estación Occitanie.

"Una vez aparcada, recupero mi vehículo sólo por la tarde para volver a mi casa ", explica este treintañera enérgica.

Tres minutos más tarde, Catherine se sube en la línea 1 del tranvía. El tren vestido de azul y de golondrinas blancas la lleva hasta la plaza de la Comedie. Allí, se bebe un café frente a la Ópera, leyendo la prensa. Luego, alquila una bicicleta Vélomagg justo delante de la Oficina de Turismo, con la cual irá al ayuntamiento, así como a todas sus citas del día.

Entre el mediodía y las dos, es aun con bicicleta que Catherine va al Ecusson. "Durante la hora del almuerzo, me encanta caminar por el centro peatonal en busca de buenas gangas, o en busca de cosas que me gusten ", confiesa. Catherine no es la única en Montpellier que utiliza los transportes públicos.

 

 

La red de transportes

Cada día, más de 300.000 personas toman los tranvías sobre el conjunto de la Metrópoli. Como Céline, que vive en Castelnau-le-Lez, y viene para trabajar cada mañana a Antígone gracias a la Línea 2 y su vestido coloreado. O también el ejemplo de Jean-Philippe, que llega a Montpellier desde Perols con la Línea 3, decorada por peces y otros pulpos.

Con cuatro líneas de tranvías, 36 líneas de autobuses, y numerosas estaciones de Vélomagg esparcidas a través de la Metrópoli, la red de transportes de Montpellier es una de las más perfectas de Francia y de Europa. Es también una de las más bellas, como lo subrayaba el New York Times, en 2012. El famoso periódico americano colocaba en efecto a Montpellier entre los 45 sitios que hay que visitar absolutamente. En particular para su “ tranvía más sexy de Europa ", cuyas líneas 3 y 4 fueron dibujadas por el gran modista Christian Lacroix.

 

Eglise Saint-Roch © Eglise Saint-Roch MHavard

La leyenda de Saint-Roch

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