Entre los marcados relieves de los confines nororientales del departamento, cubiertos de bosques y garrigas, y el litoral mediterráneo, se extiende la vasta llanura de Lunel, tierra fértil donde se suceden viñas, huertos, olivares y ganadería (caballos, toros).
Esta tierra, bañada por el sol y sometida a las influencias marinas, produce vinos notables: el AOP Languedoc y el AOP Muscat de Lunel, un auténtico vino dulce natural.
El itinerario sigue carreteras secundarias en medio de los cultivos y permite descubrir los pequeños pueblos, así como algunos tesoros patrimoniales como el acueducto y el castillo de Castries o el castillo de Lunel-Viel.